Mi encuentro con la Terapia Tomatis fue fascinación a primera vista que se ha ido convirtiendo con los años y la práctica en una bella y amorosa relación.
En el 2001 cayó en mis manos el libro del Dr. Alfred Tomatis, “Nueve meses en el Paraíso”. El título me llamó la atención inmediatamente porque me recordó al Masaje Metamórfico o Prenatal, masaje que desde que lo conocí me ha parecido extraordinario.
Leí el libro con mucho interés, me encantó, y despertó el deseo de realizar esa terapia, sobre todo por la importancia que le daba a la voz materna. Yo ya llevaba un tiempo recibiendo el masaje metamórfico de mi madre y los cambios en nuestra relación eran notables, y sentí que me gustaría tener la experiencia de oir la voz de mi madre como a mí me llegaba en su útero.
En esa época el centro Tomatis más cercano a Murcia era el centro Écora cerca de Valencia, con Pilar Serrano, así que allí me fui con una amiga a hacer Tomatis. Como el viaje era largo, realizábamos sesiones de forma intensiva, dos horas por la mañana y dos horas por la tarde. En menos de 2 semanas realizamos ese primer bloque de 60 sesiones que se aconseja como comienzo.
¿Qué efectos tuvo la Terapia Tomatis?
Cuando hace casi 20 años conocí el Masaje Metamórfico me pareció bellísimo por su simplicidad y profundidad, me tocó profundamente, y posteriormente me llevó a descubrir la Escucha Tomatis donde el periodo prenatal es clave para la futura escucha de la persona.
Cuando hace unos años vi un vídeo de Enric Corbera explicando qué era la Biodescodificación me fascinó el ver cómo se habían integrado diferentes teorías para llegar a una metodología que permite desmadejar los códigos biológicos que nos llevan a enfermar o nos producen cortocircuitos en nuestro bienestar.
El Método Padovan fue creado por la logopeda brasileña Beatriz Padovan en los años 70, y desde entonces se ha extendido por muchos países, entre ellos España.
Todos sabemos que la risa y el buen humor nos hace sentir bien, nos relaja y ayuda a reducir la gravedad de los acontecimientos, pero ¿sanarnos?









