Si tu sensación de hambre está alterada te puede interesar la historia que hoy te traigo.
Imagina la siguiente situación.
Una persona come, en general, alimentos de buena calidad. Hace tres comidas principales al día donde come una cantidad razonable, se siente satisfecha tras la comida y tiene energía a lo largo del día. Además su cuerpo digiere bien estos alimentos.
Sin embargo, la sensación de hambre le acompaña gran parte del día.
Esto es lo que le pasaba a Marga.
Hacía tres comidas principales al día con alimentos saludables y naturales, y después de comer se sentía saciada.
El problema llegaba una o dos horas después. ¡Otra vez tenía hambre!
Empezó a picotear durante el día, estaba engordando y la situación no le gustaba nada. Incluso algunas noches se despertaba pensando en comer algo.
Se hizo un análisis a ver si había algún problema, pero el análisis daba bien.
Su doctora le dijo que era ansiedad, y le prescribió un ansiolítico.
¿Tenía hambre emocional?
Puede ser.
Me preguntó si la Terapia de Colores y Números le podía ayudar.
En un principio, le sugerí dibujar un anillo rojo en la articulación del estómago, en la articulación distal del dedo anular derecho, y un punto rojo en el reflejo del estómago en el dedo anular izquierdo, y llevarlo unas cuatro o cinco horas al día.
Con este color rebajamos la sensibilidad excesiva del estómago.
Además, dibujarse unos puntos negros bajo las uñas de ambos pulgares antes de acostarse.
Unas tres semanas más tarde, Marga me contó que aquella sensación de hambre casi continua apenas ya la tenía. Había dejado de picotear a lo largo del día, dormía mejor y si alguna noche se despertaba ya no tenía esa necesidad de levantarse a comer.
Y aquí viene una parte curiosa de la historia.
Marga me habló de una prima suya a la que le sucedía justamente lo contrario: nunca tenía hambre y tenía que obligarse a comer.
También se hizo una analítica para ver cómo estaba, algunos valores estaban un poco alterados pero su médico le dijo que no era nada importante por ahora, que necesitaba comer más. Le dijo que se tomara un jarabe para abrir el apetito.
En este caso, le sugerí utilizar un anillo naranja en las mismas zonas reflejas del estómago.
Aquí, con este color naranja, aumentamos la sensibilidad del estómago.
Cuando Marga me contó cómo le había ido a ella tras esas semanas de ponerse los colores cada día, me comentó que su prima no había sido tan constante, aunque había empezado a notar un poco más de apetito.
Es importante destacar que un hambre continuo o una pérdida de apetito sin explicación pueden tener diferentes causas y habría que tenerlo en cuenta.
En estos dos casos hay otras posibilidades de colores que se podrían utilizar.
Este año decidí darme, por segundo año, un gran regalo por mi cumpleaños: una semana en playa de Aro, en la Costa Brava.
¿Los colores se ponen durante el día o por la noche, o da igual?
Hoy vamos a ver cómo los colores y los números ayudaron a Zorro.
Hemos visto cómo un color y un número pueden ayudar en una amplia variedad de situaciones.
Laura llevaba unos días que se encontraba sin fuerzas, cansada, no le apetecía hacer nada y hasta pensar le suponía un esfuerzo.
Creo que todos hemos sufrido al niño o a la niña que se agarra una rabieta y se nos hace insoportable.
El estrés y las alteraciones digestivas van juntos con mucha frecuencia.
Hoy te cuento el testimonio de Cristina, una alumna de Sujok.
¿Tienes la sensación que la aceleración que ya llevábamos todavía se acelera más?
¿Conoces a alguien tan cabezota que se boicotea a si mismo hasta enfermar?
¿Ataques de tos, crisis asmática, nariz taponada?










