La demonización del Colesterol

Demonización del Colesterol

Fuente: NATURAL…MENTE

Si el colesterol fuese una película de Almodovar sería “¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Llevamos décadas donde todo el mundo anda preocupado con el colesterol, con no tomar grasas.  Hay incluso lugares en los pueblos que se conocen como “la ruta del colesterol”, donde se puede ver a la gente mayor y menos mayor dándose sus paseos para bajar el colesterol o que éste no suba.  Hasta en niños también se está diagnosticando el colesterol.

¿Cuándo comenzó esta epidemia del colesterol? ¿Coincide con el uso extensivo de productos refinados y la conocida como «comida basura»? ¿Coincide con la salida masiva al mercado de los productos light? ¿Coincide con la difusión de las estatinas como la medicación usual para bajar el colesterol?

Desde hace más de 10 años hay estudios que señalan que no existe la famosa división entre colesterol bueno y malo, que no hay relación entre colesterol alto y problemas cardiovasculares, que el colesterol es vital para la vida y el bajarlo puede ocasionar muchos problemas de salud, incrementados si además se consumen las famosas estatinas.

Ya en 2007 se publicaba el artículo “La injustificable demonización del colesterol”.

“El exceso de colesterol “malo” ha pasado en apenas unas décadas de `factor de riesgo´ cardiovascular a poco menos que una enfermedad en si misma que debe ser tratada casi de forma crónica con fármacos para reducir o controlar su nivel en sangre. Pero, ¿qué hay de cierto? ¿Es eso así o se trata de otra estrategia de las multinacionales farmacéuticas para vender masivamente productos inútiles?

Y ya se avisaba del posible peligro de su principal medicación, “¿Causan las estatinas recetadas para bajar el colesterol las enfermedades neurodegenerativas?”

El colesterol es una molécula imprescindible para la vida, forma parte de las membranas celulares y es imprescindible para el recubrimiento de las vainas de mielina de las que depende una adecuada recepción y transmisión de los impulsos nerviosos.  Es también un precursor de diferentes hormonas, sales biliares y la vitamina D.  El cerebro contiene el 25% del colesterol total que hay en el cuerpo,

En el número 169 de la revista Discovery DSalud publicado hace unos meses aparecía el artículo “¡No está demostrado que un nivel alto de colesterol sea negativo para la salud!”

El artículo cuestiona si el incremento del deterioro cognitivo de tantas personas en los últimos años no se deberá a una dieta deficiente, pobre en nutrientes esenciales – ¡especialmente en grasas saludables! – y en la proliferación de sustancias tóxicas acidificantes.

Dr. Uffe RavnskovEl Dr. Uffe Ravnskov, autor de The Cholesterol Myths (Los mitos del colesterol), señala que,

“Existen al menos quince estudios según los cuales el riesgo de muerte es inversamente proporcional a los niveles altos de colesterol total, LDL o ambos. Y eso significa que es mucho mejor tener el colesterol alto que bajo si se quiere llegar a viejo”.

La Dra. Stephanie Seneff, licenciada en Biofísica, defiende que no es real la división entre “colesterol bueno” y “colesterol malo”, sólo existe un tipo de colesterol.   La Dra. Seneff explica que cuando hay déficit de colesterol en algunas zonas del cuerpo, éste llega a esas zonas a través del suero sanguíneo.  Y claro, si se hace un análisis de sangre aparecerá que hay un exceso de colesterol en sangre, pero la razón es que está de paso, está siendo transportado a la parte del cuerpo donde se necesita, por ejemplo el cerebro, que es el órgano que más lo necesita.

El artículo «Nuestro cuerpo necesita colesterol para funcionar» señala que médicos como Prof. Phillipe Even o Dr. Michel de Lorgeril  afirman que,

«el colesterol no es la causa de las enfermedades del corazón y que las estatinas (los medicamentos que reducen de forma artificial el nivel de colesterol en sangre) provocan por lo general más daño que beneficio.»

Y continúa el artículo,

«Pues bien, resulta que desde hace ya un cuarto de siglo, y gracias a un estudio aparecido en la prestigiosa revista British Medical Journal, sabemos que esta actitud de controlar el nivel de colesterol, que a priori parece prudente y razonable, por el contrario podría ser peligrosa.

¿Por qué esto no se estudia en la Facultad de Medicina? Es un misterio. ¿Por qué los medios de comunicación no le han dado la más mínima difusión a un estudio tan rotundo? Otro misterio. ¿Podría ser que un estudio así, que señala que las personas que nunca han sufrido un accidente cardiovascular no tienen que preocuparse de reducir su nivel de colesterol y mucho menos tomar medicamentos contra el colesterol, fuera un estorbo para los intereses de la industria farmacéutica? Un misterio más.

La mayor parte del colesterol en sangre no procede de la alimentación. Lo produce el hígado.  Al producir colesterol, ¿hay que pensar que nuestro cuerpo quiere hacerse daño a sí mismo produciendo algo que es teóricamente tan perjudicial? ¿O no será más bien que esta función de producir colesterol responde a la necesidad vital que tiene el organismo de esta sustancia? …

El artículo «Preoccupation with lowering cholesterol winds up spreading heart health misinformation» (La preocupación con bajar el colesterol acaba difundiendo una información errónea sobre la salud cardiaca) señala lo siguiente:

Una placa de colesterol aparece cuando hay un acúmulo de colesterol oxidado.  En la mayoría de los casos, las arterias inflamadas se rompen cuando están medio obstruidas o incluso sólo un poco obstruidas con placas de colesterol oxidado, indicando que el daño ya ha ocurrido antes de la obstrucción.

El colesterol es vital en la producción de hormonas, en la formación de tejido cerebral, en la síntesis de vitamina D y a veces actuando como un antioxidante para reparar el daño de la inflamación arterial…

«Un nivel alto de colesterol no es un diagnóstico.  Es un síntoma.  Es como la fiebre.  El primer paso es descubrir qué está pasando», dice el Dr. James A. Underberg, profesor en New York University School of Medicine.  La analogía de la fiebre es bastante buena ya que como la fiebre, un colesterol alto puede ser un indicador de que se está reparando una inflamación arterial.

El problema está en el colesterol oxidado que proviene de fritos, alimentos procesados.  Las harinas blancas refinadas y el azucar refinado se consideran alimentos inflamatorios.  Así que en lugar de obsesionarnos con el colesterol se puede optar por una dieta variada y natural, con alimentos frescos y de proximidad, y un estilo de vida equilibrado y activo, además de confiar en la inteligencia y capacidad regeneradora de nuestro cuerpo.

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4 Responses to La demonización del Colesterol

  1. Maria Luisa Aranda Pacheco 14/05/2014 at 17:39 #

    GRACIAS, MAGNIFICO APORTE, CREO QUE VA MUCHO DE LA MANO CON HACERLE CASO AL CUERPO, NOS HABLA MUY CLARAMENTE, PERO COMO NO ESTAMOS ACOSTUMBRADOS A ESCUCHARLO. NOS VAMOS DE FRENTE CON TODO LO QUE NOS CUENTAN LOS MÉDICOS. ESTOY A FAVOR DE NO TOMAR MEDICAMENTO PARA EL COLESTEROL.

    • Mª Antonia Crevillen 15/05/2014 at 23:35 #

      Gracias a ti Mª Luisa, un abrazo

  2. Jeny Vivancos Vazquez 17/05/2014 at 01:08 #

    Interesante artículo que tira por tierra todas las creencias médicas que se han tenido al respecto, como otras tantas creencias erróneas (enfermedades genéticas que no son curables). Gracias por tu aportación.
    Un saludo afectuoso.

  3. Mª Antonia Crevillen 17/05/2014 at 19:40 #

    Gracias Jeny. Vivimos tiempos de cambio de creecias, llegada de nuevos paradigmas. Un abrazo

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