Hoy te cuento el testimonio de Cristina, una alumna de Sujok.
Me llamó hace unos días para contármelo, y como creo que es algo que nos puede pasar a cualquiera, aquí te lo comparto.
Hace unas dos semanas iba con su marido y una pareja amiga dando un paseo por un parque. Ya había caído la tarde y apenas había gente por allí.
Mientras que las dos mujeres iban delante, los dos hombres iban charlando detrás.
De pronto oye unos gritos y cuando va a girarse a ver qué pasaba uno de estos kamikazes que van en patinete le pasa casi rozándola.
Ven que los dos hombres están en el suelo
Se enteran que el patinete pasó tan cerca de ellos que al apartarse uno empujó al otro, y los dos cayeron al suelo.
El marido de Silvia, Ramón, se había doblado el pie, le dolía mucho y no podía ponerse de pie.
El otro marido se sujetaba la rodilla y tampoco podía ponerse de pie.
No parecía que hubiera nada roto.
Cristina tomó las manos de su marido y le dijo a la amiga que ella tomara las manos del suyo, que ella le decía qué hacer.
Hay que decir que la amiga de Cristina ya sabía algo de Sujok porque fue la conejillo de Indias cuando Cristina estaba haciendo el curso y recurre a Cristina siempre que le pasa algo.
Comenzaron tranquilizando a los dos hombres mientras les masajeaban las manos. Les pedían tener saliva en la boca, ayuda en los casos de dolor.
Localizaron los reflejos de las piernas, dedos medio y anular, los masajearon y fueron localizando puntos de dolor en las partes más afectadas: rodillas y tobillos. Complementaban con las otras articulaciones.
Lo intercalaban con los puntos para el dolor: columna, cerebro y suprarrenales.
El dolor fue cediendo, y ahí estaban los cuatro sentados en el suelo en la mitad del camino.
A Ramón se le ocurre decir que ni de joven se le hubiera ocurrido sentarse en la mitad de un camino a estar de manitas con la novia. Carcajada general, comentarios varios y el susto pasó.
Ya con mucho menos dolor, los dos hombres logran ponerse de pie y un poco cojeando comienzan a andar.
Pararon luego en una cafetería, y ambos hombres recibieron de nuevo un masaje en sus manos. Había todavía algunos puntos de dolor pero era mucho más llevadero. A Ramón le habia bajado bastante la inflamación del pie.
Por la noche pintaron de negro las articulaciones afectadas, la zona lumbosacra y bajo las uñas de los dos pulgares.
No necesitaron tomar ningún analgésico ni antiinflamatorio.
Muchas gracias a Cristina por compartir su testimonio, por recordarnos que llevamos un botiquín en nuestras manos que nos puede ser útil en cualquier momento y lugar.
Puedes ver información del curso online Técnica Sujok AQUÍ.










No comments yet.