Hace unas semanas me escribió una amante del Sujok, Julia, para darme las gracias por un testimonio que publiqué hace unos años y que recordó en una situación de emergencia en la que se encontró.
Estaba en la oficina cuando escuchó un grito de socorro.
Corrió hacia donde venía el grito y se encontró a una compañera gritando “socorro, llamad a una ambulancia”, y a otro compañero casi desvanecido en su silla, pálido como un fantasma y tocándose el corazón.
Corrió hacia él, le cogió las manos y comenzó a masajear la zona refleja del corazón, como ella recordó de un vídeo que publiqué sobre emergencias cardiacas.
Comenzó con una presión fuerte y cuando vio que lanzó un suspiro, aflojó la presión y comenzó a hacer rotaciones rítmicas. También masajeó la zona de riñones/suprarrenales.
Siguió así hasta que llegó la ambulancia, que tardó más de media hora.
Para entonces, este compañero ya había recuperado el color, el dolor en el pecho había casi desaparecido, podía respirar normal y repetía “gracias Julia”.
Al día siguiente el compañero volvió al trabajo y comentó que las pruebas y analítica que le habían realizado en el hospital todo había dado normal.
Reconoció que llevaba unas semanas de mucho estrés, y que este susto le había mostrado que o se tomaba la vida de otra forma o la perdería, que era lo que sintió con ese fuerte dolor en el corazón.
Julia me comentó la gran satisfacción que sintió de poder ayudar verdaderamente a alguien con sólo sus manos, que ahora entiende la frase que yo digo: “el Sujok es como llevar un botiquín de primeros auxilios en tus propias manos”.
El vídeo que Julia recordó fue uno que publiqué sobre Técnica Sujok en Emergencias Cardiacas.
¿Por qué no llevar tu botiquín en tus propias manos?
Nunca se sabe cuándo lo puedes necesitar.
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