El Segundo Cerebro: qué es y cómo nos ayuda

Segundo CerebroEl término «Segundo Cerebro» viene de la obra de Michael Gershon, «The Second Brain», publicada en 1999, donde se refiere a los intestinos como el segundo cerebro.

De hecho, el descubrimiento de esta relación cerebro-intestinos ha dado lugar a una nueva disciplina: la neurogastroenterología.

Michael Gershon, profesor de Anatomía y Biología celular de la Universidad de Columbia en Estados Unidos afirma en su libro que,

“El cerebro intestinal sería capaz de recordar, participaría en la fase del sueño en la que se produce la serotonina y aparentemente representaría la matriz biológica del inconsciente.”

Padres de niños/as con autismo, THDA y otros trastornos han podido ver esta relación claramente: el cambio de dieta, la toma de probióticos, la limpieza intestinal; han llevado a grandes cambios en la vida de sus hijos/as.

Investigaciones están demostrando que el cambio de bacterias en el intestino puede cambiar el comportamiento de una persona. 

El interesante artículo de la revista Discovery Salud, «La Importancia del Segundo Cerebro», afirma que,

Todo indica que nuestra psique está controlada principalmente por el cerebro pero lo que es innegable es que los estados emocionales y los procesos nerviosos no racionales están muy influidos por el Sistema nervioso entérico –popularmente conocido como Segundo Cerebro- que es el que se encarga de controlar el sistema gastrointestinal –al que reviste- merced a sus cien millones de neuronas (una milésima parte de las que tenemos en el cerebro pero más de las que hay en la médula espinal).

Lo que no es tan conocido es que en él se encuentran los mismos neurotransmisores que en el cerebro craneal y, sobre todo, que en las mucosas del sistema digestivo se produce ¡el 95% de la serotonina y el 50% de la dopamina del cuerpo! 

No es pues de extrañar que estudios recientes demuestren que muchos estados de irritación, emociones descontroladas, ansiedad, depresión, hiperactividad, anhedonia y otras anomalías de la conducta estén más relacionadas con la salud intestinal que con desequilibrios en los neurotransmisores cerebrales. Aunque los psiquiatras prefieran mirar hacia otro lado.

El psiquiatra norteamericano James Greenblatt no mira hacia otro lado y lo tiene claro.

El artículo «Gut feelings: the future of psychiatry may be inside your stomach» (Emociones viscerales: el futuro de la psiquiatría puede estar en tu estómago) relata que unos padres desesperados llevaron a una adolescente diagnosticada de trastorno obsesivo-compulsivo grave y THDA al Dr. Greenblatt.  Esta chica ya había pasado por muchas clínicas del país y tomado un gran número de medicamentos psicotrópicos sin ningún resultado, .

Los padres quedaron muy extrañados cuando tras las típicas preguntas para la ficha clínica, el Dr. Greenblatt comienza a hacerles preguntas sobre el estado digestivo de la hija que nunca antes les habían hecho; y efectivamente, su salud digestiva no era buena. Además de psicoterapia y medicación, le prescribió probióticos dos veces al día.  Al cabo de un año no había indicio alguno de sus trastornos anteriores.

El artículo «Intestino, nuestro segundo cerebro», afirma que

«Las últimas investigaciones sobre biología del desarrollo (la rama de la biología que estudia el desarrollo embrionario) han descubierto algo sorprendente: las células nerviosas del intestino proceden de la misma capa germinal que las del cerebro. Esto significa que, durante el desarrollo del embrión, desde el sistema nervioso central se dividen células nerviosas que migran al vientre y forman en los intestinos un segundo sistema nervioso, al que se denomina sistema nervioso entérico.»

El propio Buda decía que “un sabio es aquel cuyo intestino funciona bien”.

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2 Responses to El Segundo Cerebro: qué es y cómo nos ayuda

  1. Rosella Mazzuka 01/04/2015 at 10:45 #

    CORRECTO! QUEDA CONFIRMADO EN TODOS MIS PACIENTES CON AUTISMO!

  2. Mª Antonia Crevillen 01/04/2015 at 20:58 #

    Gracias por la confirmación, es una realidad que la oficialidad parece no querer ver y es mejor seguir buscando el gen del autismo. Un saludo

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