La Parasitosis endógena

Esta semana, el naturópata y homeópata José Angel Vestalder nos trae un nuevo artículo que complementa el anterior, la Parasitosis creada por causas internas.

Me ha resultado muy interesante este tipo de parasitosis porque rompe creencias intrínsecas de nuestro paradigma, que los microbios son inmutables, es decir tienen una sola forma o estructura, que si están en nuestro cuerpo es porque han entrado de alguna manera, que la sangre y los tejidos sanos son estériles, y que lo importante es el microbio no el terreno donde vive.

A continuación el artículo de José Angel Vestalder:

La Parasitosis endógena

Existen dos tipos de parasitosis: la exógena, que viene de afuera y que ya hemos comentado en el artículo anterior, y la que podríamos llamar parasitosis endógena, interna del propio organismo, si bien ambas pueden convivir de manera simultánea.

La Parasitosis endógena es latente, pues depende de varios factores: de la proliferación de microorganismos patógenos en todo el cuerpo, particularmente la flora intestinal y sanguínea, y del propio pH de nuestros fluidos orgánicos, es decir, de nuestra sangre, saliva y orina.

Con el sistema de Vincent, ingeniero francés, podemos determinar de manera científica el status del pH para poder conocer las tendencias o enfermedades.

El artículo “La Bioelectrónica en la salud” explica en qué consiste este sistema del ingeniero hídrico francés.

“La bioelectrónica, aplicada al estudio sistemático del agua utilizada por el ser humano, revela un aspecto dinámico del elemento líquido, aspecto no contemplado por los análisis químicos y bacteriológicos clásicos.”

Hay que decir que el aspecto emocional tiene también una gran relevancia en el pH, pues todo lo negativo influye de manera decisiva y perniciosa.

Según tengamos un medio más acido o más básico, es decir, una alimentación en uno u otro sentido, así será también nuestra salud.

Si comemos muchos alimentos que acidifican, como proteínas animales – carnes, pescados, huevos -, productos lácteos de vaca, cereales desnaturalizados y manipulados genéticamente, como el trigo, soja o arroz; nuestras reservas de minerales básicos fundamentales: potasio, sodio, hierro, calcio y magnesio; se agotan y tenemos una acidez crónica.

Por el contrario, frutas, verduras, nueces o frutos secos, son alcalinos. Algunos cereales como mijo, trigo sarraceno, quinoa, amaranto, avena o arroz integral de Basmati, son más digestivos, si bien son ligeramente ácidos.

¿Qué provoca la alimentación ácida y las emociones “ácidas” = pensamientos negativos, en nuestro sistema humano?

Lo que provoca lo pudo verificar Becham y Günther Enderlein hace ya bastante tiempo en el microscopio, sobre todo el de campo oscuro. Se produce una alteración de las células, un pleomorfismo alternante de microorganismos.

Por ejemplo, estos investigadores observaron varios fenómenos: células mutantes que inicialmente eran un microorganismo patógeno y que se convertían en un eritrocito, aparentemente benévolo; y al revés, el mismo eritrocito ya identificado que cambiaba a su forma original, una bacteria patógena. Uno de los casos más conocidos es la bacteria del Antrax.

Otro fenómeno es el pleomorfismo de Enderlein en la sangre, que se basa en el hecho de un escalonamiento de patogenicidad según el pH, de más básico a más ácido y en sentido contrario, es decir, un viroide se convierte en un virus, luego en una bacteria, luego en hongo levadura y finalmente en un hongo moho, una jerarquía evolutiva reiterada.

Interesante el artículo “El Polimorfismo de Günther Enderlein y Gaston Naessens vencerá”, y el siguiente vídeo que muestra claramente lo que se ha descrito:

Como se ha visto, la evolución de la patogenicidad crea secuencias mutantes permanentes.

¿Cómo se podría revertir este proceso?

A través de la toma de alimentos alcalinos y la desintegración de ese desarrollo mediante nosodes homeopáticos apropiados (esta medicina se llama Isopatía)

La Isopatia trata una enfermedad con los mismos microorganismos que la producen, pero en estado homeopático, normalmente a la potencia decimal D5.

Si tomamos esos nosodes revertimos el proceso hacia la normalidad, que son glóbulos rojos no pegados entre si, sin núcleos y moviéndose libremente en el flujo sanguíneo (microscopio de campo oscuro).

Los nosodes homeopáticos más utilizados, segun Enderlein, y producidos por la empresa SANUM Kehkbeck son tres: Mucor Racemosus D5, Aspergillus Niger D5 y Penicillium Notatum D5.

¿Cómo se llegó a descubrir estos nosodes?

El profesor alemán Günter Enderlein verificó que al final de un proceso evolutivo patogénico se encontraban tres grandes grupos de hongos en la sangre y sus respectivos nombres son los ya descritos en los tres nosodes anteriores.

Si se toman esos nosodes, podemos disolver el hongo, llevándolo a una forma previa de su desarrollo, es decir, de hongo a bacteria, de ésta a virus, de virus a viroide y de viroide al simbionte original, al protito (unidad proteínica microscópica indestructible que se encuentra en la sangre de todos los mamíferos) y eritrocito en estado sano y normal.

El protito es una proteína indestructible que se encuentra en todos los mamíferos y que según sea ese pH puede ir desarrollándose creando formas microbianas independientes y patógenas o infiltrarse en los eritrocitos (teoría y terapia de G. Enderlein en la Isopatia).

Cuidemos pues cómo nos nutrimos, tanto a nivel alimentario como emocional, pues lo importante es nuestro terreno interno.

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