Cuidando nuestro jardín interior

MandalaHe leido un artículo muy interesante que ofrece unas sencillas herramientas para cuidar nuestro mundo interior: el dibujo de mandalas y la meditación a través de la visualización creativa.

«El mandala es un instrumento de pensamiento y es una forma de arte-terapia. Sus virtudes terapéuticas permiten recobrar el equilibrio, el conocimiento de sí mismo, el sosiego y la calma interna (concentración y olvido de los problemas), necesarios para vivir en armonía.»

«La visualización creativa es la técnica de utilizar la propia imaginación para crear lo que se desea de la vida. Es nuestra natural capacidad de imaginación, la energía creativa básica del universo que utilizamos constantemente, aunque no seamos conscientes de ello.»

Su autor, Ramón, es pedagogo y muestra una exquisita presentación de cómo utilizar estas herramientas, de cómo nos ayudan.

«El mundo interior es el motor que te impulsa a hacer las cosas que quieres, si estas bien dentro estarás bien fuera.»

El artículo se titula «Algunas herramientas para trabajar nuestro mundo interior«.  Es un artículo extenso que ofrece una amplia información.  He destacado algunos extractos.

Sobre los Mandalas, nos cuenta qué son, cómo nos ayudan, cómo disponernos a utilizarlos, el significado de los colores y de las formas, guía para elección del tamaño, …

Pintar mandalas es una de las múltiples técnicas de relajación orientales. No requiere conocer una disciplina expresa ya que cada quien colorea según sus gustos estéticos e imaginativos. Al ser una expresión del alma, armoniza nuestro mundo interior con el exterior. Al despertar los sentidos, estimula la creatividad. Es un centro de energía que nos balancea, armoniza y purifica. Los mandalas nos ayudan a conocernos a nosotros mismos, conectándonos con nuestro niño interior, al activar nuestra grandeza, poder y sabiduría.

Pueden trabajarse de dos formas: creándolo o coloreando uno que ya esté construido.

(…) Cuando ya está todo listo para empezar, es el momento de plantearse de qué forma se debe pintar.

Hay dos técnicas principales:

La primera es pintar el mandala desde afuera hacia dentro significa que la persona quiere “buscar su centro”, contactarse con la esencia de su subconsciente. La segunda consiste en pintar el mandala desde adentro hacia fuera indica un ánimo de exteriorizar las emociones, de sacar lo que se lleva dentro. Una vez se empiece a pintar según el método elegido, hay que dejar que sea la intuición la que guíe el trabajo. Por ejemplo, el estado de ánimo indicará los colores a utilizar.

(…) Decidimos ahora si queremos utilizar lápices de colores, ceras, acuarelas. etc. Una vez tomada esa decisión, dispondremos el abanico de colores sobre nuestra mesa, observaremos primeramente el dibujo en blanco y dejaremos unos minutos que éste se llene de colores en nuestra mente.

(…) El uso de los colores en los mandalas también tiene un significado especial. Su uso está relacionado con el estado de ánimo de quien los pinta o dibuja.  Descubre lo que esconde cada tonalidad:

Rojo:  Corresponde al primer chakra. Su planeta es Marte. Representa el cuerpo, la tierra, el infierno, es el color del amor, ganas de vivir. El rojo indica vida, fuerza, vigor, pasión  y resistencia.

Es beneficioso en problemas circulatorios y de anemia. Aumenta la vitalidad del cuerpo físico y la capacidad de lucha por la vida. Proporciona ayuda en los estados depresivos y apáticos. Estimula el flujo energético. Es el color de la acción. Incrementa la confianza y seguridad en si mismo, permite controlar la agresividad y evitar querer dominar a los demas.

En lo negativo: odio, ira, rabia, violencia e impulsividad.

Verde: Corresponde al cuarto chakra. Es el color de la curación, el color de los médicos. Tiene la vibración del crecimiento, la expansión y el rejuvenecimiento. Su planeta es Venus. Los que prefieren el verde son personas que tienen perseverancia para conseguir los fines propuestos,  es el color de la esperanza, el equilibrio, voluntad, integridad, buenos vecinos y padres, amantes de la belleza y del arte. Simboliza  la armonía y la paz.

El color verde tranquiliza los nervios y calma el espíritu, es el color del crecimiento interior y de la fuerza de voluntad.  Es el color de la sanación. Proyecta energía vital al sistema circulatorio, cardiovascular.

En lo negativo: falta de sinceridad, ambición, ansia de poder y falsedad.

Amarillo:  Es el color del tercer chakra, el plexo solar. Su planeta es Mercurio. Este color significa buena salud, simpatía, facilidad de aprender, alegría, sol, luz, jovialidad,  receptividad, desarrollo del intelecto, sabiduría, creatividad y fuerte carácter.

El amarillo ayuda en los cambios, a tomar decisiones y trae claridad mental. Ayuda a liberar nuestros miedos internos.

En el aspecto físico, nos ayuda a proyectar la energía al aparato digestivo, al hígado, vesícula, páncreas, bazo y riñones.

En lo negativo: envidia, sobreestima, superficialidad, claustrofobias.

Índigo (añil):  Corresponde al sexto chakra y al planeta Urano. Se relaciona este color con la felicidad, buena memoria, comunicación y deseo de expresar creatividad. Así como con el contacto, buenas habilidades de concentración, entusiasmo y deseo de armonía.

Ayuda a comunicarse con el ser interno, abriendo la intuición. Ayuda a expresar por medio de la acción. Es el color de la fuerza y la voluntad.

Violeta:  Corresponde al séptimo chakra. Es un color que evoca lo místico, lo mágico, la espiritualidad, la inspiración, la tolerancia. Las personas que tienen una preferencia por el violeta tienen un carácter muy firme, buenas habilidades mentales, saben razonar, son íntegras.

Es el color de los artistas, personas muy creativas que disfrutan la vida. Expande el poder creativo desde cualquier ángulo: música, pintura, poesía, arte, permitiendo a la persona expresar su visión de la realidad y su contacto con la fuente primordial, el creador del universo.

El violeta ayuda con los dolores de cabeza, lumbago  y asma, en combinación con el rojo.

En lo negativo: sufrimiento, melancolía, desinterés, resignación.

Azul: Corresponde al quinto chakra. Simboliza el cielo, la contemplación y la oración, la espiritualidad, la tranquilidad, la relajación, el equilibrio emocional y el pacifismo. Es el chakra de la comunicación, permite lograr entendimiento y claridad.

Beneficioso para cuando hay fiebre, eccemas, gripe e inflamación.
Nos da calma, paz seguridad, relax, felicidad, alegría, equilibrio, sensatez.  Ayuda a exteriorizar lo que se lleva dentro, permitiendo evolucionar a medida que se va dando cambios en la vida de la persona. Permite tener tolerancia a los pensamientos de los demás.

En el aspecto físico, proyecta nuestra energía a los pulmones, garganta, tráquea, ayuda a las alergias y problemas de piel.

En lo negativo: ingenuidad, aburrimiento, inseguridad.

Blanco: Es el vacío, la iluminación, la perfección, la virtud, templanza e integridad, empatía, lealtad e inocencia. Su planeta es la Luna. Representa la conexión con los ángeles y la vida espiritual. Es el color de la pureza y la bondad.

En lo negativo: frialdad, negatividad, ansia de perfeccionismo.

Naranja: Es el color del segundo chakra. Es el color del sol y significa vitalidad, autocontrol, los frutos de la tierra, conexión con la naturaleza, energía, espíritu joven, buena salud y confianza en sí mismo. La preferencia por el naranja refleja un temperamento artístico. Personas que prefieren el naranja son muy sociables y tienen buenas relaciones con todo tipo de gente.

Este color es beneficioso para resfriados, bronquitis, problemas de riñón, vejiga y hemorragias. Es el color de la abundancia.

En lo negativo: frivolidad, despreocupación, ansia de notoriedad.

Oro: representa la divinidad, sabiduría, claridad, lucidez, vitalidad.

Plata: capacidades extrasensoriales, emociones fluctuantes, bienestar.

Gris: neutralidad,  representa frecuentemente los recuerdos, miedos, pesimismo y preocupación, sabiduría, renovación.

Negro: muerte, límites personales, misterio, renacimiento, ignorancia.

Rosa: amistad, sociabilidad, comunicación, imaginación, humor, encanto, egoísmo, necesidad de reconocimiento. Envía estímulos de equilibrio total en todos los niveles. Equilibra las emociones, ayuda a liberar los resentimientos, el enojo, la culpa, los celos. Si lo combinas con el verde o el azul.

En el aspecto físico, proyecta energía al corazón y te ofrece una curación completa en todos los niveles a través del rayo rosa.

(…) Es importante dedicar unos instantes a observar nuestro dibujo terminado, verlo en conjunto, con todos sus colores. Este simple acto de observación nos transmitirá la energía del mandala y toda su belleza. Podemos anotar, si lo deseamos, unas palabras sobre cómo nos sentimos, o simplemente lo que nos evoque ese mandala.

Valvanera y los mandalasSe ha visto que dibujar mandalas puede ayudar bastante a las personas mayores.  Es muy hermoso ver la pasión que Valvanera, de 92 años, siente por los mandalas.  ¡En tres años ha dibujado 1000 mandalas!

Aquí está el listado de beneficios que ofrece el dibujar mandalas:

  • Mejora la atención.
  • Mejora la producción de ideas.
  • Modifica la concentración.
  • Modifica la memoria.
  • Aquieta los temores.
  • Desarrolla la creatividad.
  • Conocimiento de si mismo.
  • Olvida los problemas.
  • Mejora la socialización.
  • Mejora la comunicación.
  • Calma la mente.
  • Inducen sentimientos de tranquilidad y contento.
  • Incrementa la concentración.
  • Te ayuda a alcanzar todo tu potencial.
  • Desarrolla la paciencia.

 Visualización creativa

«La visualización creativa consiste en utilizar nuestra imaginación para crear una representación clara de algo que  deseamos que se manifieste. Luego, seguimos centrándonos en la idea, imagen o sensación de manera regular, comunicándole energía positiva hasta que se convierte en una realidad objetiva… en otras palabras: hasta que conseguimos realmente lo que hemos estado visualizando.»

Se aconseja crear un santuario en su interior, un lugar al que pueda acudir siempre que lo desee con solo cerrar los ojos y desearlo, y en el que se pueda relajar.

Se destacan tres elementos necesarios:

1.  Deseo:  “¿Deseo de corazón que este objetivo se realice?”

2.  Confianza:  “¿Creo que voy a poder conseguirlo?”

3.  Aceptación: “¿Estoy realmente dispuesto a tener esto con todas sus consecuencias?”.

«La conjunción de estos tres elementos es lo que yo llamo la intención. Cuando se tiene la firme intención de crear algo – y se desea profundamente -,  con plena confianza en poder hacerlo y absoluta disposición a aceptarlo y tenerlo, necesariamente se hace realidad y, por lo general, en poco tiempo.»

A la visualización se la acompaña con Afirmaciones:

«Una afirmación es una expresión rotunda y positiva de que algo ya es así. Es un modo de consolidar lo que estamos imaginando.»

«La práctica de hacer afirmaciones nos permite empezar a sustituir los elementos de nuestro coloquio interior más caducos, erosionados o negativos por conceptos e ideas más positivos.»

Las afirmaciones deben ser siempre en presente, en positivo y que contengan un fuerte sentimiento.

Un sencillo ejercicio de Visualización Creativa

En primer lugar, pensemos en algo que nos gustaría conseguir. Para este ejercicio elija algo sencillo, algo cuya consecución pueda imaginar fácilmente. Puede ser un objeto que le gustaría poseer, un acontecimiento que desearía que sucediese, una situación en la que le gustaría encontrarse o bien algún aspecto de su vida que le apetecería mejorar.

Póngase cómodo, sentado o tumbado, en un lugar tranquilo donde no puedan molestarle. Relájese completamente, empezando por los dedos de los pies y ascendiendo hasta la cabeza. Concéntrese en relajar todos los músculos de su cuerpo dejando que desaparezca toda la tensión. Respire profunda y lentamente desde la zona abdominal. Cuente hacia atrás de diez a uno, relajándose cada vez más a medida que vaya contando.

Cuando se encuentre profundamente relajado, empiece a imaginar lo que desea, exactamente como le gustaría que fuese. Si se trata de un objeto, imagínese utilizándolo, admirándolo, disfrutándolo, enseñándoselo a sus amigos. Si es una situación o un acontecimiento, imagínese en el lugar de los hechos viendo que todo sucede exactamente como lo desea. Puede imaginar lo que la gente dice, o cualquier detalle que lo haga más real.

Imaginádselo, puede pasar mayor o menor cantidad de tiempo, según lo prefiera. Disfrute haciéndolo. Debe ser una experiencia completamente placentera, como la ensoñación de un niño que piensa en lo que le gustaría que le regalasen por su cumpleaños.

Luego, conservando la idea o imagen en su mente, haga algunas afirmaciones totalmente positivas (en voz alta o en silencio, como prefiera) acerca de la circunstancia imaginada

Y para finalizar, dos hermosas citas que aparecen en el artículo:

«Cuando abro mis ojos al mundo exterior, me siento como una gota de agua en el océano; pero, cuando cierro mis ojos y miro interiormente, veo el universo completo como una burbuja levantándose en el océano de mi corazón.»   Rumi

“La mayor revolución de nuestra generación es el descubrimiento de que los seres humanos, cambiando sus actitudes mentales internas, pueden cambiar aspectos exteriores de su vida”   William James

Fuente: Calidad de Vida en Adultos y Personas Mayores 

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2 Responses to Cuidando nuestro jardín interior

  1. maría jesús 30/04/2015 at 14:17 #

    Me parece un artículo muy práctico y esencial. Desde lo aparentemente sencillo puede llevarte a conseguir importantes cambios. Ganas me dan de copiarlo en mi cuaderno personal de auto-ayuda para ponerlo en práctica. Estoy segura de que la perseverancia es la clave para descubrir que los cambios ocurren.

    • Mª Antonia Crevillen 06/05/2015 at 23:48 #

      ¡Pues a ponerlo en práctica con perseverancia! Muchas gracias Mª Jesús, un abrazo

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