Vacunas, una historia de engaños y manipulaciones

SIN-Vacunas

Recientemente se ha publicado el libro Sin Vacunas. La decadencia del estado del bienestar, un sistema sanitario que amenaza con extinguir la humanidad, por David Gaset.

El contenido del libro, más de 400 páginas, justifica ampliamente el alarmismo que parecería despertar su título, pero la situación es verdaderamente alarmante.

En el capítulo “El modelo de medicina moderno”, se afirma que,

“Habitamos en un mundo capitalista en el que la enfermedad pasó a ser negocio y, por tanto, prolifera. Teniendo en cuenta que el ser humano fue diseñado para la salud, la enfermedad debería ser lo que siempre fue, un hecho extraordinario.”

El libro expone con bastantes datos como se ha jugado y se sigue jugando con nuestra salud: se inventan nuevas enfermedades y se cronifican otras para vender más medicamentos, se inventan pandemias que juegan con el miedo de los ciudadanos y se obliga a los estados a un enorme desembolso económico, como ocurrió con la Gripe A, se frien a nuestros bebés y niños con cada vez más vacunas que en un enorme número de casos tienen resultados funestos ya que se oculta las principales reacciones adversas y efectos secundarios que tienen; y un largo etcétera de manipulaciones y engaños que el libro describe detalladamente.

«Multitud de científicos de todo el mundo han demostrado que las vacunas no previenen enfermedades, sino que son causantes de las mismas, así como también de reacciones muy serias, estando sobradamente documentado, que las epidemias más grandes siempre se han dado en poblaciones vacunadas y no en las no vacunadas.»

La efectividad de las vacunas, al igual que otros tratamientos médicos, se han convertido en temas de fe – la ciencia como nueva religión -, y se te tratará como a un hereje si osas siquiera cuestionarlas, y «quemado en la hoguera»: despidos, expulsión del colegio de médicos, problemas o expulsion del niño en el colegio, desacreditación profesional y personal, e incluso se te suicida.

La farma-industria controla el negocio de la enfermedad con la connivencia de los poderes político y mediático, y con comportamientos tipo mafioso.  De hecho hace unos años la Dra. Ghislaine Lanctot escribió un libro titulado La Mafia Médica.

Resulta revelador que François Miterrand, expresidente de Francia, declarara que,

«La salud de los ciudadanos es una mercancía que se compra y se vende»

A continuación la entrevista que he tenido la oportunidad de hacer a David Gaset, el autor de este interesante libro:

David GasetDavid, has escrito un libro dirigido tanto a profesionales de la salud como a cualquier persona interesada por temas de salud, que como describes, “desarma y resquebraja los grandes mitos de la medicina moderna”.  Y evidentemente uno de estos mitos son las vacunas.     

¿Qué te ha llevado a escribir este libro, motivos personales, profesionales, sociales; cómo se ha gestado el libro?

Lo desconocido suele dar miedo o respeto, y la mayoría de personas tiende a pisar el freno cuando sienten ese vértigo. Suelo mostrarme apasionado en todo lo que hago. La pasión es una energía que te imprime ese entusiasmo necesario para afrontar cualquier empresa, por muy compleja que ésta parezca. Los apasionados podemos ser calificados como temerarios y solemos ser arrastrados por el reto de lo desconocido. Si a ello le añades un carácter suficientemente díscolo y una falta de confianza en la deontología, los convencionalismos, los prejuicios y las cátedras, puede entenderse el porqué de esta cruzada.

El interés en las vacunas (o en el rechazo de las mismas) suele surgir cuando crees que vas a necesitar saber un poco más de ellas. La conciencia advierte, tanto al que tiene que realizar un viaje a un país subdesarrollado, como al que  espera un hijo o incluso al que va a viajar a Brasil a ver o a participar en las olimpiadas. Lo importante no es cuál fue la razón. Soy de los que cree que el destino ejerce una importante fuerza en nuestras decisiones y todo ocurre por alguna razón. Así que, de un día para el otro, me encontré leyendo y buscando información como un poseso, sobre algo que no tenía ni idea. Esa inmersión a pulmón y sin guardarme aire para el ascenso, me sumió en una tremenda preocupación cuando descubrí que vivimos en una falacia que nos está llevando al desastre. La historia de la medicina puede ser errónea en sus inicios, pero cuando el error se conoce y se decide mantener, pasa a ser una historia falsa y criminal.

Como tengo poca memoria (aunque hay quien cree que es lo contrario), tiendo a escribir lo que siento que es importante para, de esta manera, así recordarlo, y para ordenar mejor mis ideas. Tengo bastante capacidad de síntesis y la utilizo para reunir historias y conocimientos dispersos de aquí y de allá, filtrarlos, reorganizarlos, corroborarlos con distintas fuentes y montar su cronología con frases y palabras que puedan ser comprendidas por todo el mundo, empezando por mí mismo. No podía creerme lo que iba encontrando. ¡Era terrible!

La gente de a pie no tiene tiempo ni ganas de indagar y bucear buscando información. Suele delegar esta tarea en los «expertos» en la materia. Para ellos, el experto en medicina está claro que es el médico y los medios de comunicación.

No podía quedarme con estos conocimientos para mí solo. Debía compartirlos. Y así nació la idea de llegar a publicarlos. Cuando llevaba casi doscientas páginas empecé a ser diana de intentos de deslegitimación de mi persona. Que qué había estudiado como para atreverme a hacer estas afirmaciones, que cómo explico determinada desaparición de una enfermedad que yo no había contemplado. Que cómo explico esto y aquello…. Hasta que me cansé de no tener respuesta y empecé a profundizar en todas y cada una de las preguntas con incógnita que se me planteaban. Eso hizo crecer el volumen y, a la vez, asentó los argumentos, cimentando definitivamente la defensa de cualquier ataque a la línea de flotación del libro.

El título del libro SIN Vacunas. La decadencia del estado del bienestar, un sistema sanitario que amenaza con extinguir la humanidad es claro y directo y parecería un tanto alarmista, pero su contenido es también claro y directo y justificaría totalmente este alarmismo. Ilustras con bastantes datos la manipulación y el engaño al que las sociedades han estado sometidas desde el siglo XX, y que cada vez va a más, en temas de salud en general y en particular sobre las  vacunas. Denuncias un modelo sanitario donde se ha entregado el poder sobre nuestra salud a otros.

¿Cómo ha sido la acogida de tu libro, a nivel de profesionales de la salud, medios de comunicación, padres, educadores?

Como ya imaginas, he recibido muchas críticas. También muchas felicitaciones y una gran colaboración de personas que, al leerlo, me han explicado sus casos.

Te aseguro que son muchos y las experiencias vividas llegan de los que menos te esperas. Familiares, amigos, vecinos… todo el mundo puede tener un caso que relaciona con las vacunas y los medicamentos una vez empieza a leer el libro.

Hay personas que me han acusado de irresponsable. A todas ellas les he dicho que lean la sinopsis y el capítulo de Introducción y luego decidan si lo cierran o si siguen leyendo. He obtenido después de ello varias disculpas. Hay muchos que no han leído ni leerán esos pocos párrafos. Se creen conocedores de toda y de la única verdad. Son ignorantes, porque ignorante es quien ignora la información, ya sea porque no ha tenido la oportunidad de que esta le visite o bien porque decida hacer caso omiso a  la misma. Esto último es lo más triste, pero es lo que define a la mayoría de la población. Suele ocurrir que los más soberbios lo son porque se creen más inteligentes e informados, y precisamente ocurre eso porque son los más ignorantes. A medida que más sé, más me doy cuenta de que no sé nada.

También me acusan de tener interés en vender el libro. Decidí regalarlo en versión electrónica para que todo el mundo tuviera la oportunidad de informarse. Pocos obtienen beneficios económicos escribiendo.

Lo cierto es que sólo pretendo informar. Mi objetivo no es el de convencer. Somos casi 50 millones de habitantes en España como para pretender convencerlos a todos. Ni tan sólo a uno de ellos. Que la gente se informe (si quiere) y cada uno decida qué quiere hacer con su vida y con la de las pobres almas que están a su cargo…

Incluyes una cita de Albert Einstein: “Le es más fácil al hombre romper un átomo que romper un prejuicio”,  y junto al peso de los prejuicios tenemos los numerosos ejemplos que ofreces del tipo: “quien se mueva, no sale en la foto”, o te callas y sigues las directrices oficiales o te despiden, o te expulsan del colegio médico, o no obtienes subvenciones para tus investigaciones, o directamente te suicidan.

¿Cuáles serían para ti los casos que más claman al cielo ante estos panoramas de enemigo interno a través de las creencias, o externo a través del sistema?

Creo que el peor enemigo somos nosotros mismos: la desidia, la carencia de fuerza de voluntad, la pereza, el conformismo, la resiliencia, la soberbia, la necedad y esa cultura en la que prima la urgencia, basándola en la mediocridad. El neoliberalismo arropa la cultura de adoración al dinero, olvidándonos que la riqueza no significa la acumulación de papel moneda y de propiedades, sino que la riqueza está en obtener la felicidad y que, una vez cubiertas las primeras necesidades, lo más importante que el tiempo puede comprar, además de tu salud y de tu propia libertad, es el tiempo para vivirlas.

Dejas bastante claro que los sistemas de salud vigentes son en realidad sistemas de enfermedad, es muy rentable el negocio de la enfermedad para la farma-industria que desde hace ya años controla gobiernos, medios de comunicación, facultades de medicina, estudios científicos donde el método científico brilla por su ausencia;  y el control es cada vez mayor y más burdo, sólo hay que ver cómo se han tratado en los últimos años las diferentes amenazas de pandemia, que lo describes muy bien en el libro.

Tanta fe ciega ante la medicina moderna que como indicas, “Llamamos medicina a la búsqueda de soluciones inmediatas, soluciones que terminan por aprisionarnos en una pesada jaula sin barrotes donde parecemos zombis extraviados”

¿Qué salidas ves ante este monstruo que hemos creado por acción o por omisión?

Sin información seguiremos siendo zombis extraviados. Y la información, en estos momentos de nuestro presente, creo que sólo nos puede llegar de tú a tú, es decir a través de nuestras propias redes sociales. El networking personal.

Ayer hice una presentación del libro. Fue en una asociación que se autodenominan “para el cuidado de la vida en un planeta vivo”. Me insistieron tanto para que lo presentara que al final lo hice. Éramos unas 10 personas, así que el interés quedó claro que no era excesivo, pero la charla se alargó por más de dos horas. Los pocos que éramos se apasionaron por el tema. Al final a mí me emocionó la actitud de los allí presentes. La gente no es consciente de esta información hasta que la escucha por primera vez, y cuando ocurre, ves esa transformación en sus rostros.

En multitud de medios de comunicación alrededor del mundo, menos en España, se ha difundido que, según un artículo de Peretti-Watel P., publicado en INPES (Institut National de Prévention et d’education por la Santé), considerado en el país galo el barómetro de la salud, entre los años 2005 y 2010, el porcentaje de población francesa que se declaró en contra de la vacunación subió desde el 10% hasta el 40%. Además, para el año 2005, el 58% de los médicos franceses ya dudaba de la utilidad de las vacunas administradas a los niños, y el 31% de ellos incluso recelaba de la seguridad de éstas. Por decirlo de otro modo, más de la mitad de los médicos del país que iniciara la gran carrera en favor de la vacunación, en el año 2005, se declaraba en contra de las vacunas, mientras un elevado porcentaje de población pensaba igual que ellos. Y para sorpresa de muchos, en los EE.UU., los datos han resultado también reveladores en el momento en que los CDC (Centers for Disease Control and Prevention) recomiendan a los pediatras que vacunen a sus propios hijos y un 13% de ellos no lo hace, desviándose de este modo de la pauta de vacunación.

Al evitar experimentar las consecuencias de las vacunas en las carnes de sus propios hijos, podemos afirmar que, de una manera silenciosa, se declaran contrarios a ellas.

La mujer de un importante profesional del sistema sanitario universitario en los Estados Unidos realizó unas declaraciones desde el anonimato, en previsión de evitarle el acoso y despido a su marido: «Mi hijo es uno de los hijos de los pediatras. Tiene casi 5 años y nunca ha sido vacunado. Su padre, pediatra, es el jefe del departamento de pediatría de un sistema universitario. ¿Por qué no nos vacunamos? La carga de la prueba recae sobre ellos para demostrar que es seguro. Y ellos no lo hacen. Y créanme… hemos pasado por todas y cada una de las piezas de la investigación»

Sin duda, la cobertura mediática tiene mucho que ver en que la movilización de los franceses en la lucha contra las vacunas sea mayor que la de los norteamericanos. Los principales patrocinadores de los medios de comunicación en Estados Unidos son las industrias de las vacunas. Por ello, cuando aparece alguna mala noticia acerca de las vacunas, los principales medios de comunicación se niegan a cubrirlo, y la población sigue feliz ignorando la carnicería que en realidad sigue provocando esa vacuna. Si alguna noticia que cuestiona la seguridad de las vacunas escapa de ese filtro, el periodista es puesto en una lista negra, arruinándose su carrera profesional. En Francia, en cambio, ese tipo de noticias se publican incluso en primera página.

En el siguiente link se puede acceder a conseguir el libro o a bajártelo en pdf gratuitamente:

Libro: SIN VACUNAS

Me gustaría destacar algunos párrafos con referencia a mitos sobre erradicación de enfermedades por vacunación:

Pasteur, sólo en su lecho de muerte, acaba admitiendo que «Claude Bernard tenía razón. El microbio no es nada, el terreno lo es todo», dando la razón a Claude Bernard y Antoine Béchamp. Según confesión de los colaboradores de Pasteur, sus diferentes experimentos con vacunas estaban trucados. A pesar de ello, dicha teoría interesó ser mantenida hasta nuestros días ya que, el Instituto Pasteur y la investigación sobre las vacunas, financiado desde 1887 por banqueros como los Rothschild, fue erigido como el bastión de su vasto imperio.

«La OMS llegó a reportar que las cifras de enfermedad y mortalidad en países del tercer mundo no tienen correlación directa con los procedimientos inmunizantes, es decir, que las vacunas no ayudan a hacer retroceder o desaparecer las epidemias como tantas veces se nos ha dicho, … ha quedado evidenciado que, si las condiciones de vida e higiene mejoran, se reducen drásticamente las enfermedades infecto-contagiosas, mientras que, a igual nivel de vida e higiene, poblaciones vacunadas no experimentan un retroceso de dichas enfermedades en comparación con poblaciones no vacunadas. … Sabiéndolo, es vergonzoso ver cómo se malgasta el dinero de las ayudas al tercer mundo con millones de vacunas en vez de utilizarlo en mejorar las medidas higiénicas y la desinfección de las aguas de suministro, foco principal de cualquier epidemia.»

«The Medical Sentinel’ publicó: «entre 1911 y 1935, en los Estados Unidos, las cuatro causas principales de muerte infantil por enfermedades infecciosas eran la difteria, la tos convulsa (tos ferina), la escarlatina y el sarampión. Sin embargo, en 1945, la tasa de mortalidad de las cuatro enfermedades juntas había disminuido un 95% antes de la implementación de los programas sistemáticos de vacunación».

Importante reflexión que hace el autor:

«La medicina actual ha dejado de ser un gremio o asociación de artesanos de la salud para pasar a ser una gran corporación, establecida en una ideología y régimen burocrático, que realiza funciones sacerdotales (con principios científicos como teología y con tecnólogos como acólitos) propias de una secta de la enfermedad. Al delegar a otros su salud, el ser humano ha dejado de prestar la debida y necesaria atención a su propia supervivencia y bienestar. Esto permitió que el individuo fuera expropiado del poder para lograr curarse a sí mismo cuando le limitaron la información a su alcance y le bloquearon los tratamientos no médicos»

Muchísimas gracias David por tu magnífico trabajo de investigación y por tu generosidad.  Como se dice, «Sólo la verdad os hará libres» y además sanos.

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4 Responses to Vacunas, una historia de engaños y manipulaciones

  1. Luz 29/06/2016 at 13:33 #

    Felicidades Toñi, por compartir estos reportajes tan reveladores. Besitos

    • Mª Antonia Crevillén 29/06/2016 at 23:36 #

      Muchas gracias Luz, un placer compartir información tan interesante que deberíamos conocer todos, un beso

  2. Jesús 01/09/2016 at 09:03 #

    Un libro interesantísimo, es una suerte que haya personas altruistas que ofrezcan sus años de estudio y recopilación de datos para ponerlos al servicio de los seres humanos, pero me temo que la gente está dormida en la indiferencia y les cuesta mucho pensar que los Sistemas Sanitarios están corrompidos y los políticos y altos cargos así como algunos médicos que lo saben, callan como canallas porque les importa más su bienestar que la salud de la población.
    Gracias por esta obra que aporta mucha luz a lo que yo ya tenía alguna idea y estaba informado por otros Blogs.
    Un salud/o David.

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